Capítulo 8 “Hacerlo o no”
VERSIÓN MARÍA ------>
Yo quería decirle a Tom lo que sentía, pero qué tal si él no siente lo mismo, no hay forma de saberlo, lo único que puedo hacer es intentarlo, y esperar que todo salga bien.
En estos momentos es cuando necesito más de mi Twina, pero como iba a ir a hablare después de tratarla como la traté, a pesar de todo lo que le dije, no me siento culpable, ya que tenía mis razones para decirle todo eso.
Hablando de la Vale, no tenía la menor idea de dónde estaba, quería ir a buscarla, y eventualmente lo iba a hacer, pero no sabía si era demasiado pronto; cómo soy terca como una vaca, salí de la habitación y me dirigí al ascensor, me subí lentamente, sentía como si no tuviese la energía suficiente para moverme, el tiempo que pasaba era interminable, todo este tiempo reflexionando sobre qué hacer con Tom, con Vale y con mi vida, esto me tenía harta, creo que lo único que aprendí de esa reflexión es que no debo de tomarme las cosas tan enserio, porque si lo hago, muchas oportunidades pueden ser perdidas y aplastadas, al igual que mi corazón y mi autoestima.
Al abrirse el ascensor en el primer piso, la recepción, vi a Tom dándome la espalda, yo sutil y cautelosa mente, lo evadí, pero no fue después de cinco minutos que él me vio, todo fue gracias a Gustav, que, a pesar de que ni tenía la mas mínima idea de quién era, Tom le había hablado de mi, y fue él quien me señaló.
-María espera.- gritó Tom desde la otra esquina de la recepción, en ese instante todas las mujeres voltearon a verlo, y luego voltearon a verme; lograba distinguir que algunos ojos estaban llenos de rabia y odio hacia mí.
Tom caminó rápidamente para que la gente no se le quedara viendo, pero no dio resultado.
-Tom, ¿qué quieres?-
-Hablar contigo.- me estaba viendo directamente a los ojos, con una sonrisa en su hermoso rostro.
-¿De qué quieres hablar?- estaba hipnotizada por sus grandes ojos castaños claro.
-Quería ver si estabas enojada conmigo, porque, bueno,- en eso me quito los ojos de encima, como que le daba vergüenza hablar de eso conmigo,- cuando te fuiste estabas muy enojada, y me dijeron que te vieron llorando.-
Me puse muy nerviosa, no sabía que decirle.-.....-
-¿Entonces?-
-........- No tenía nada que decir, no porque no quisiera explicarle la razón por la cual lloraba, sino que no podía, aunque sea no aún.
-¿No me vas a hablar?-
-Sí, sí te quiero hablar,-le dije sin pensar,- pero, no puedo.-
-¿Por qué no?-
-Porque, simplemente no puedo, es muy complicado.- empecé a caminar hacía el baño, pero decidí voltear a ver a Tom una vez más, pero fue una mala idea, sólo logre ver esa cara de tristeza que tanto me duele y odio ver, sólo imaginé que en sus ojos se empezaban a crear lagrimas, lagrimas que resbalaban por mi culpa y la de nadie más, lagrimas que cada vez que tocaban su hermosa y blanca piel, lo lastimaban profundamente, lagrimas que caían por mí, por mi aceptación o amor, por mi alma y corazón; al pensar e imaginar esto, comencé a llorar, todavía no había llegado al baño, pero estaba cerca, justo en ese momento sentí que unos brazos rodeaban mi cuerpo de una forma protectora, me volteé totalmente, aún atrapada en ese gesto de protección, subí la mirada y vi que era Tom. ¿Qué estaba haciendo el imbécil ahora?
-Tom, ¿qué...,- no logre terminar mi brillante pregunta, porque él me interrumpió.
-No quiero que hables, sólo quiero que dejes de llorar, por lo que sea que estés así y también quiero quedarme así para siempre.-
-Per...- no me interrumpió esta vez, él sólo puso su dedo en mi boca y me abrazó más fuerte.
Nos quedamos así por mucho tiempo, deseaba que nunca terminara este abrazo, el abrazo más hermoso, cálido y apasionado de mi vida, y de seguro el único que iba a tener así, y con él, todo era perfecto, era el momento perfecto para decirle lo que sentía, no podía dudar, no podía no decirle, era una obligación, así que me arme de valor y empecé a hablar.
-Tom,-lo miré a los ojos,- tengo que decirte algo importante, y este es el único momento en el que te puedo decir.-
-Yo también te quiero decir algo, que es de suma importancia, y al igual que tú, este es el único momento en el que te puedo decir.- los dos seguíamos abrazados, a centímetros de la boca del otro.
-Dime tú primero.- si alguien iba a decir algo primero era él.
-No, dime tú.-
Era ahora o nunca.
-Está bien, Tom, me...- no lo pude decir, él sólo me veía, ansioso por saber lo que le iba a decir.
-¿Yo qué?-
Cerré los ojos.-Me gustas y mucho, por eso estaba llorando hace rato, simplemente, no sabía qué hacer.- Abrí los ojos, y fue toda una sorpresa cuando vi que Tom me estaba sonriendo, no nerviosa o picara mente, sino tierna mente. Después de esa sonrisa angelical, Tom subió una de sus manos y me tomo la cara.
- A mí también me gustas, mucho, cómo no te imaginas.-
Los dos cerramos los ojos y él me besó apasionadamente. (<3)
-Tom, perdón, pero me tengo que ir.- le dije nostálgica mente, lo iba a extrañar, aunque solo lo fuese a perder por pocas horas.
-Yo te acompaño.-
Yo asentí con la cabeza, el me tomó de la mano y los dos subimos al cuarto donde la Vale estaba llorando, casi cortándose las venas por quien sabe que...
CONTINUARÁ......
Etiquetas: Fan Fiction 2



